Alimentación saludable - En Profundidad - Factores que determinan el metabolismo energético

Las unidades tradicionales de medida energética o valor calórico de los alimentos son las kilocalorías (Kcal), popularmente conocidas como calorías, que representan la cantidad de calor necesario para elevar la temperatura de un kg de agua en 1 ºC.

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Las personas podemos obtener la energía que necesitamos para el mantenimiento de nuestras funciones vitales a partir de los hidratos de carbono, los lípidos, las proteínas y el alcohol, presentes en los alimentos y bebidas.

Las reacciones de transformación de la energía procedente de los alimentos se producen en distintos lugares del organismo y se destinan al mantenimiento de las funciones corporales, a las distintas actividades físicas, al aprovechamiento de los nutrientes y una parte importante se disipa en forma de calor.

En reposo, el organismo obtiene energía fundamentalmente por oxidación de grasas con un bajo consumo de hidratos de carbono; sin embargo, al comienzo del ejercicio y durante un ejercicio prolongado, las proporciones de glucosa, ácidos grasos y otras sustancias energéticas consumidas pueden modificarse en función de la duración, intensidad y tipo de actividad, así como el entrenamiento y la dieta previa seguida.

En situaciones de ayuno o restricción calórica, el organismo depende de sus propios depósitos energéticos. Así, en periodos de ayuno de 12-18 horas, el organismo utiliza inicialmente la glucosa y los ácidos grasos circulantes en la sangre, así como el glucógeno hepático y muscular. Posteriormente, si el ayuno se prolonga, el organismo obtiene energía a partir de los aminoácidos, que se utilizan directamente como sustratos energéticos.

Consumo energético

Las funciones vitales del organismo requieren un determinado gasto energético, que debe ser compensado por los alimentos y bebidas de la dieta. Así, las necesidades energéticas se definen como la cantidad de energía necesaria para mantener la salud, el crecimiento y un nivel apropiado de actividad física.

En situaciones de equilibrio, el ajuste entre la energía ingerida y el consumo energético diario se alcanza a través de diferentes mecanismos, que regulan el apetito y el gasto energético, evitando grandes variaciones en el peso a lo largo del tiempo y, por tanto, la desnutrición calórica y la obesidad.

En ciertas circunstancias una parte del aporte energético de la dieta también se puede destinar al crecimiento de estructuras corporales, la producción de leche o el desarrollo del feto durante el embarazo. Sin embargo, la actividad mental apenas influye sobre el gasto energético.

Componentes del gasto energético

  • Metabolismo basal: el concepto de metabolismo basal define el gasto energético destinado al mantenimiento de las funciones vitales, como puede ser la actividad cardiorrespiratoria, la excreción, el mantenimiento de la temperatura corporal, el mantenimiento del tono muscular, etc.
  • Actividad física: se suele clasificar en función de la actividad cardiaca o respiratoria y a través del consumo de oxígeno. Con estos criterios, el gasto energético para diferentes niveles de actividad se estima en:
  • Actividad sedentaria: 2,5 kcal/min.
  • Actividad ligera: 2,5-5 kcal/min.
  • Actividad moderada: 5-7,5 kcal/min.
  • Actividad pesada: 7,5-10 kcal/min.
  • Actividad muy pesada: más de 10 kcal/min.
  • Acción termogénica de los alimentos: se denomina así al consumo energético empleado en la digestión, absorción, distribución, excreción y almacenamiento de los nutrientes. En una dieta mixta, la termogénesis inducida por los alimentos no es superior al 10% del gasto energético total, siendo las proteínas las que conllevan la mayor parte del consumo.

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