Alimentación saludable - De interés - Una dieta atractiva y sana

Una alimentación sana no tiene que ser sinónimo de una dieta aburrida, monótona y poco apetitosa y una buena combinación de alimentos de primera calidad, cocinados con imaginación y esmero, puede deleitar los paladares más exquisitos.

Es necesario que prime la calidad en lugar de la cantidad y la preparación debe ser cuidada y con un aspecto atractivo y apetitoso, ofreciéndonos la oportunidad de disfrutar de un momento de relajación y creatividad durante la preparación.

Una dieta sana no debería ser un peso insoportable sino una manera de vivir divertida y relajada, lo que va a facilitar su seguimiento. Para ello, se deben desechar las ideas preconcebidas de la cocina tradicional y estar dispuestos a descubrir nuevas combinaciones y preparaciones.

Algunas modificaciones en los platos tradicionales pueden, también, hacer estos platos más sanos y la incorporación de platos de otras culturas introducir una mayor variedad en la alimentación.

Tómese el tiempo necesario para hacer la compra y lleve anotados los productos que necesita, así evitará comprar productos poco sanos y caprichos. También es útil ir a la compra después de una comida; el estómago vació puede empujarle a escoger alimentos muy calóricos y comida basura.

Organice la alimentación diaria en cuatro comidas, así evitará llegar a una comida con demasiada hambre acumulada y comerá raciones razonables. No se salte comidas y no coma a base de lo primero que saque de la nevera. Le será útil planear los menús varios días antes para evitar "asaltar" el refrigerador, incluso puede cocinar para varios días y congelar las porciones.

Cocine siempre y deje los platos precocinados para momentos excepcionales. Si hace de la cocina un momento de relax, no le resultará tan ingrata la preparación de las comidas. Una buena costumbre es guisar en familia y compartir esos momentos en un ambiente festivo. La cocina, entonces, se convierte en el centro de la vida familiar donde todos encuentran su lugar. Permítase inventar platos y confíe en su instinto; todo el mundo sabe cocinar si lo intenta.

Para guisar, utilice métodos que requieran poca grasa como el horno, el vapor y la parrilla o la plancha. La grasa siempre debe ser aceite de oliva; es un regalo de la cultura mediterránea que nunca debe faltar en una casa. Se han intentado popularizar los aceites de otras semillas por ser más baratos, como el aceite de girasol, pero sus propiedades saludables son mucho menores y, al ser aceites más volátiles, manchan más las cocinas de grasa. Quizá debería plantearse el esfuerzo económico de usar siempre aceite de oliva; su salud se lo agradecerá.

Use condimentos de calidad. Olvídese del vinagre vulgar o de las especias de ínfima calidad. Un vinagre de gourmet y una pimienta recién molida pueden marcar la diferencia en un plato corriente. Anímese a condimentar sus comidas con especias que realcen los sabores y no abuse de la sal.

Las frutas y verduras deben formar parte de todas las comidas. Puede intentar redescubrir estos sabores combinándolos de manera novedosa. No tenga prejuicios, las frutas pueden ser elementos deliciosos para hacer ensaladas o formar parte de guisos de verduras. Existen miles de maneras de preparar estos alimentos y no debe limitarse a un par de guisos insulsos. Olvídese de las frutas aburridas y experimente nuevas preparaciones que superan con mucho la dulzura de cualquier pastel.

Consuma fibra alimentaria con generosidad; además de saciarle, mejorará su tránsito intestinal y se olvidará del estreñimiento. La fibra alimentaria está constituida por partes comestibles de plantas que nuestro intestino delgado es incapaz de digerir o absorber y que llegan al intestino grueso. Esta fibra forma parte de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.

Elija proteínas con poca grasa animal. Las legumbres son una fuente de proteínas vegetales muy sanas. Prefiera el pollo y el pescado a la carne roja que posee mucha grasa. Si consume carne de cerdo, procure que este sea de tipo ibérico, cuya grasa es cardiosaludable.

Beba suficiente cantidad de agua al día para conservar una hidratación óptima. Beba dos litros de agua al día y verá cómo su piel se hidrata mejor que con cualquier crema facial.

Tómese el tiempo necesario para comer y masticar muy bien los alimentos. Si come con ansiedad y apresuradamente, ingerirá mucha más cantidad de la que realmente necesita para saciar el hambre.

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