Análisis de sangre
Análisis de sangre
La medicina ha desarrollado y continúa desarrollando muchos y muy diferentes métodos y tecnologías para desvelar y llegar a conocer esa complejísima máquina que es nuestro organismo, y no sólo en general, sino el de cada individuo singular y en cada momento concreto. Uno de esos métodos son los análisis, entre ellos el de sangre.
Análisis de sangre Fundamento La medicina ha desarrollado y continúa desarrollando muchos y muy diferentes métodos y tecnologías para desvelar y llegar a conocer esa complejísima máquina que es nuestro organismo, y no sólo en general, sino el de cada individuo singular y en cada momento concreto. Uno de esos métodos son los análisis, entre ellos el de sangre.
Para qué sirve Con mucha frecuencia, el análisis de sangre es la primera de las exploraciones que solicita el médico para el paciente que acude a consulta por un problema de salud. La realización de un análisis de sangre puede tener distintas finalidades:
En el hemograma se determinan fundamentalmente el número y otras características de los elementos formes de la sangre, es decir, glóbulos rojos (eritrocitos), glóbulos blancos (leucocitos) y plaquetas. Las pruebas de coagulación se utilizan para determinar la capacidad que tiene la sangre para coagularse, que viene determinada por el tiempo que tardan en formarse coágulos como reacción a las sustancias que se añaden a la sangre para ese fin. Estas pruebas sirven para detectar a personas que son propensas a sangrar, bien debido a un problema congénito, como la hemofilia, o a enfermedades adquiridas a lo largo de la vida, como determinadas enfermedades del hígado y trastornos graves de la alimentación. Las determinaciones bioquímicas miden las concentraciones de las sustancias que están disueltas en la sangre, como la glucosa, la urea, el sodio, el potasio, proteínas como la albúmina, enzimas hepáticas o cardiacas, lípidos (grasas) como el colesterol y los triglicéridos, y minerales. Como su propio nombre indica, esta prueba se realiza con sangre extraída de una arteria, habitualmente de la muñeca. Mediante ella se determinan las concentraciones de gases (oxígeno y anhídrido carbónico) y bicarbonato de la sangre y el grado de acidez (pH) de ésta.
1
|
















