Menopausia

Menopausia - Lo fundamental - Los síntomas más comunes en el climaterio

Surgen de manera inmediata a la menopausia o antes de que la regla haya desaparecido por completo. Se producen por un descenso relativo en los valores de estrógenos que la mujer tiene. Los más frecuentes son:

  • Los sofocos: no todas las mujeres los padecen, pero sí es uno de los síntomas más habituales en el climaterio. Se definen como un incremento de la   temperatura en la cara, cuello o tórax, y suelen ir acompañados de un exceso de sudor, escalofríos, enrojecimiento de la piel o palpitaciones. En el   caso de la menopausia inducida quirúrgicamente, los síntomas suelen  padecerse con mayor intensidad.  Los sofocos se presentan durante el día o la noche, pueden durar segundos   o minutos (cinco o diez), persisten durante al menos cinco años y provocan  fatiga física y mental e insomnio.
  • Cambios de humor: la falta de hormonas sexuales femeninas afecta de  manera directa sobre el estado de ánimo de la mujer. A la vez que debe   afrontar la imposibilidad de tener más hijos o la vejez, hacen que la   paciente se sienta más insegura. Comienzan entonces los miedos, la  angustia, la tristeza, la preocupación exagerada por las cosas, la ansiedad   o incluso, la depresión.
  • Insomnio: la falta de sueño, los ronquidos y los tirones musculares son   síntomas habituales en el climaterio. A su vez, la falta de descanso,   conduce a la mujer a un estado de irritabilidad, falta de concentración y   alteraciones del humor.
  • Jaquecas: surgen como consecuencia de la variación de los estrógenos.  Las mujeres que de manera habitual sufrían migrañas durante la regla,   podrían padecerla de manera más intensa todavía. Las mujeres que sufren   migrañas no relacionadas con el periodo, podrían notar una leve mejoría o   no experimentar cambio alguno.
  • Hormigueo en extremidades: se denomina parestesias y tiene lugar en   brazos, manos, piernas y pies.
  • Incremento de peso: las mujeres suelen engordar un 6-10 por ciento del peso que tenían antes de comenzar la premenopausia. No se produce como consecuencia de una alteración en el patrón alimentario o en la actividad   física. La grasa localizada en muslos, caderas y senos se redistribuye y   pasa a la zona de la tripa y la cintura. El aumento de peso y la  redistribución de la grasa se consideran factores de riesgo en las  enfermedades cardiovasculares.

 

La falta de estrógenos afecta de forma directa a la piel y al aparato genitourinario (vulva, vagina, útero o matriz, vejiga y uretra).

Los síntomas más habituales son:

  • Sensación de picor o quemazón en la zona vulvar, como  consecuencia de la falta de estrógenos.
  • Sequedad: se reduce la humedad vaginal y son más frecuentes las   infecciones en la vulva y vagina. Esta sequedad es responsable de las   molestias durante las relaciones sexuales y de los sangrados vulvo-   vaginales, producidos como consecuencia de pequeñas fisuras producidas   por la sequedad y atrofia de todas estas zonas.
  • Problemas urinarios: las alteraciones en la mucosa de la vejiga y la uretra   incrementarán la frecuencia urinaria diurna y/o nocturna, así como la cistitis   (infección en la vejiga urinaria).
  • Envejecimiento de la piel: la carencia de   estrógenos en el organismo incrementa la pérdida   de colágeno en la piel. La piel parece más seca,más   fina y es más fácil que salgan hematomas. El  pecho pierde su tersura.

 

Se ha definido como "la epidemia silenciosa" del siglo XXI, pues se desarrolla de forma sigilosa. Los síntomas se derivan de la pérdida acentuada de la masa ósea y de la disminución en la fuerza de los huesos. Se incrementa por tanto, el riesgo de fractura, siendo las más comunes las de cadera, muñeca y columna vertebral.

Los factores que incrementan la posibilidad de padecer osteoporosis son:

  • Factores genéticos: si nuestros familiares más próximos han padecido   osteoporosis, tendremos más posibilidades de padecerla que cualquier otra   persona.
  • El hecho de ser mujer: la osteoporosis es una enfermedad que se da   mayoritariamente en las mujeres.
  • El tipo de raza: La raza amarilla tiene un índice de riesgo superior al resto   de las razas. En segundo lugar estarían las mujeres de raza blanca: la   mujer blanca iberoamericana de 65 años tiene el doble de posibilidades de fractura osteoporótica que la mujer afroamericana
  • Edad: a más edad, más posibilidades existen de padecer osteoporosis.
  • Déficit estrogénico: la carencia de estrógenos, causa una pérdida de masa ósea, por lo que a   menor edad de aparición de la menopausia mayor es el riesgo de padecer osteoporosis.
  • Inactividad física: la falta de ejercicio favorece la   pérdida del contenido mineral óseo. De este modo,   los huesos se vuelve más frágiles.
  • Dieta: padecer osteoporosis está directamente relacionado con una mala   alimentación. Por ello, es recomendable incluir en la dieta diaria alimentos ricos en calcio.
  • Hábitos tóxicos: las mujeres que consumen alcohol de forma habitual, así   como las grandes fumadoras, corren mayor riesgo de padecer  osteoporosis.
  • Algunos medicamentos como los corticoides, los antiácidos que   contengan aluminio o la hidroclorotiazida (un diurético), influyen en el   riesgo de padecer la enfermedad. Pero jamás hemos de suspenderlos por   nuestra cuenta. La osteoporosis secundaria al uso de estos fármacos, se   produce a raíz de su toma prolongada. Si la utilización de estos fármacos es   imprescindible habrá que poner una serie de medidas para evitar, en lo   posible la osteoporosis.

Este término designa las enfermedades derivadas de la alteración en el riego sanguíneo. Las más comunes son la angina de pecho y el infarto agudo de miocardio. Todas ellas tienen lugar como consecuencia de una obstrucción de las arterias (ateroesclerosis), lo que provoca una carencia de sangre y oxígeno en los órganos del cuerpo. Tiene lugar entonces un colapso total o parcial del órgano.

Otros factores de riesgo que favorecen esta situación, además del climaterio, son el aumento de los triglicéridos, del colesterol y de los niveles de glucosa en sangre.

La enfermedad cardiovascular es el primer motivo de muerte en la mujer de los países industrializados. Una vez que la mujer ha alcanzado la menopausia, el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular se incrementa un 50 por ciento.

Antes de la menopausia y a edades iguales, son más frecuentes este tipo de enfermedades en los hombres que en las mujeres.

Es una enfermedad degenerativa del sistema nervioso central. La padecen mayoritariamente las mujeres frente a los hombres y es la principal causa de demencia en la tercera edad.

Los síntomas son:

  • Pérdida de memoria: se olvidan los hechos más recientes.
  • Dificultad en el aprendizaje: cada vez les resulta más complicado   aprender nuevos conceptos.
  • Disminución de la habilidad motora: tienen mayores dificultades a la   hora de moverse, vestirse, dibujar o coger objetos.
  • Dificultad progresiva del lenguaje: comienzan con pequeños fallos   lingüísticos y pueden llegar a perder el habla. 

Los factores de riesgo más comunes en el Alzheimer son la genética, el   envejecimiento, el traumatismo craneal, el tabaquismo y antecedentes de   haber padecido o padecer depresión.

No hay ningun tratamiento, aparte de los estrógenos, utilizados para la prevención primaria del Alzheimer. Por el contrario, sí hay medicación capaz de mejorar el estado de los pacientes que se encuentran en las fases iniciales de la enfermedad.

Los fármacos más eficaces en el tratamiento de esta enfermedad son la tacrina o tetrahidroaminoacridina, inhibidor de la acetilcolinesterasa y el donepezilo.

Los resultados que se obtienen varían mucho de un paciente a otro.

Son las hormonas sexuales femeninas más importantes. Sus funciones son diversas: a) son responsables de los cambios físicos (de niña a mujer); b) producen el crecimiento de los senos y genitales externos; c) ensanchan la pelvis; d) desarrollan la vagina y aumentan sus secreciones; e) acondicionan el cuerpo para ser fecundado y poder concebir. La cantidad de estrógenos aumenta durante la pubertad y desarrollan los tejidos de los órganos sexuales. En el periodo reproductivo ‒entre los 20 y los 30 años‒ se intensifica la producción. Finalmente, desciende a niveles más bajos después de la menopausia.

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Sustancia química producida y secretada por glándulas endocrinas, que circula por la sangre y controla o regula la actividad de un órgano o de un grupo de células.

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Es un dolor de cabeza muy intenso que dura en torno a cuatro horas o más y que suele ser incapacitante. Suele afectar medio cráneo y ser pulsátil (es decir "que late"). Se manifiesta con intolerancia a la luz y a los ruidos, y puede ir acompañado de náuseas, vómitos y diarrea. Es típica la aparición de auras (se ven centelleos) antes de instaurarse la migraña.

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